domingo, 31 de agosto de 2014

Batidos verdes para desayunar

He estado de vacaciones en la playa varios días y la primera semana lo pasé fatal, nutricionalmente hablando... Vino una amiga de visita y comimos muchos días fuera de casa, y claro, en algunos sitios no había forma de ajustar mi dieta al menú que ofrecían. En seguida mi sistema digestivo lo notó, provocándome malestar, sensación como de llenazo, flatulencias, ganas constantes de ir al baño... ¡Puf, horrible! Cuando mi naturópata me decía si notaba que los alimentos me caían mal yo nunca sabía qué responder porque yo no notaba nada... Pero ahora sí sé al instante cómo el cuerpo te avisa de que se está contaminando, y te manda señales para que pares de consumir lo que no te conviene.
La mujer de un amigo de mi marido es vegetariana, y a la semana siguiente le comenté lo mal que lo estaba pasando. Ella me dijo que también lo estaba notando, y que en cuanto se acabaran las vacaciones comenzaría a cuidarse un poco más con sus batidos verdes diarios. Me dio una excelente idea, así que en cuanto volvimos a casa, desempolvé mi licuadora, abandonada durante meses al no poder consumir fruta muy dulce en mi dieta, y me animé a probar mi primer batido verde de la temporada. 
Para mi primer intento, he probado con la combinación kiwi+espinacas (dos kiwis y media bolsa de espinacas frescas, para ser exactos). Los kiwis eran bastante duros ya que mi kinesiólogo me recomendó tomar fruta poco dulce, asi que el batido resultante salió algo ácido. Pero la experiencia no fue tan desagradable al paladar como me esperaba. Después le añadí algo de agua para aligerarlo un poco, aunque en algunas recetas que he encontrado por la red, también se le puede añadir leche de arroz u otra similar.
Mañana voy a aventurarme con una mezcla de acelgas y pera verde, a ver qué tal sale el resultado... Pero lo que sí que voy a hacer, es preparar el batido por la noche y dejarlo bien guardado en la nevera, ya que según he leído, sus propiedades aguantan 24 horas. Si se prepara el batido con una batidora de vaso, no tiene pinta de llevar mucho tiempo, pero la experiencia de hoy de tener que pelar los kiwis, meter las hojas de espinaca casi una a una por el conducto tan pequeño de la licuadora, lavar todAquas las piezas de la máquina, etc. supone un tiempo valioso por las mañanas antes de ir a trabajar.
Aquí dejo más opciones posibles para la elaboración de múltiples batidos, aunque navegando por la red aparecen muchísimos más. Anoto simplemente éstos porque son los que me gustaría ir probando de aquí en adelante. (NOTA: no incluyo ninguno cuya base sea la lechuga porque además de ser una de mis intolerancias alimenticias, sigo las  palabras textuales de mi naturópata, "la lechuga es una guarrería"... Que cada uno interprete esto último como mejor le venga).

Batidos verdes: algunas variedades

Kiwi y espinacas
Kiwi, espinacas y pera
Manzana, pera, apio y perejil
Nectarina y espinaca
Pera, acelga y menta
Zanahoria, manzana y espinacas
Aguacate, pera, kiwi, plátano y canónigos
Acelgas, manzana y plátano
Brócoli, zanahoria y kiwi
Acelgas y peras
Canónigos y kiwi
Espinaca y melocotón
Acelga y manzana



sábado, 30 de agosto de 2014

Salmorejo -- sin levadura, sin pan, sin vinagre

Esta receta es extremadamente sencilla, ya que se basa en sustituir el vinagre por Molkosan, adquirible en cualquier herbolario. El salmorejo sale bastante suave de sabor, aunque similar a la receta de toda la vida. Y en cuanto a textura, queda algo líquido, pero si se prefiere con pan siempre se le puede añadir una rebanada de hace dos días de pan de soda con harina de espelta. Como siempre, al gusto del consumidor.
Yo suelo hacer el salmorejo mezclando primero el tomate, el aceite y el ajo solamente, porque en mi casa hay comensales que no siguen mi dieta, y siempre pueden echarse ellos mismos el vinagre a su gusto justo antes de comerlo. A mí me resulta más cómodo porque así no tengo que hacer dos tipos diferentes de salmorejo, uno especial para mí y otro normal para el resto. En cuanto a mí, le añado dos taponcitos de Molkosan justo antes de consumirlo, remuevo bien y listo.

Salmorejo

Ingredientes

1/2 kilo de tomates rojos
100 ml de aceite de oliva virgen extra
1 diente de ajo
Molkosan
Sal de hierbas (opcional)
1 huevo duro (opcional)

Modo de hacerlo

Lavar bien los tomates y pelar el ajo. Cortar los tomates en gajos y pasarlos por la licuadora junto con el ajo. Si no se dispone de ella, siempre se pueden pasar por la picadora y después por la batidora para triturarlos muy bien, y por último paso eliminar las pieles de los tomates pasando toda la mezcla por un colador.
Cuando la mezcla ya esté bien colada, se le añade el pan si se desea. Cortamos la rebanada en taquitos y se lo añadimos a la mezcla, y dejamos que repose todo durante diez minutos para que el pan se empape bien de la salsa de tomate. Transcurrido ese tiempo, se bate la mezcla para triturar el pan.  También podría hacerse el salmorejo sin pan, para lo cual habría que saltarse todo este paso y seguir la receta en el párrafo siguiente.
Añadir el aceite (y la sal, si se desea) a la mezcla y homogeneizarlo bien con ayuda de la batidora.
Enfriar el salmorejo en la nevera.
Si se puede consumir, cocer un huevo y cuando esté listo, pelarlo, cortarlo en pequeños dados y reservar.
Antes de servir, añadirle un tapón y medio o dos de Molkosan al salmorejo para conseguir el toque avinagrado característico de esta sopa fría.
Añadir aproximadamente medio huevo duro por encima... et voilà! Listo para degustar.

jueves, 28 de agosto de 2014

Atole de arándanos -- sin azúcar, sin lácteos

Empecé no hace mucho a leer el libro de "Como agua para chocolate" que, aparte de ser bastante interesante, incluye muchas referencias a términos típicos de la gastronomía tradicional mexicana. Uno de ellos era el atole, que me llamó la atención y me llevó a buscarlo en Internet. Tras recabar información, vi que se trataba de una bebida que por norma general se consume caliente en desayunos y meriendas. Como lleva una base de Maizena , lo hace contudente y cremoso. El resultado es una bebida que llena el estómago y que, para mi sorpresa, resulta deliciosa. Además, al añadírsele frutas de lo más variado, mieles o chocolates, etc., resulta muy versátil, consiguiendo que uno no se canse con facilidad del mismo gusto.
Decidí probar a hacer atole para aprovechar unos arándanos deshidratados que tenía por casa. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando probé la bebida y me supo a gloria! Creo que va a resultar una merienda muy asidua en los meses de invierno...

Atole de arándanos

Ingredientes

Un puñadito de arándanos deshidratados 
Dos cucharadas de Maizena
1/2 vaso de agua
3 vasos de leche de arroz
Canela en rama

Modo de hacerlo

Poner a hervir los arándanos en agua (no mucha) y añadirle la canela en rama. Dejar cocer durante 5 minutos aproximadamente. Después, retirar la canela y batir los arándanos en la batidora con un poco de agua de su propia cocción. La consistencia de esta mezcla debería ser la de un puré espesito. Reservar.
Mientras tanto, mezclar la Maizena en 1/2 vaso de agua, removiendo bien para que no queden grumos. Reservar.
Vertir la leche de arroz en una cazuelita y calentarla hasta que rompa a hervir. Ya a fuego medio, añadirle poco a poco el puré de arándanos al tiempo que se remueve, y finalmente incorporar el medio vaso de agua con Maizena. Remover constantemente para evitar que salgan grumos. 
Cocer tres minutos más sin dejar de remover. Una vez que esté listo, es recomendable colar la mezcla antes de servir.


viernes, 15 de agosto de 2014

Flan con leche de almendras -- sin gluten, sin lactosa, sin azúcar, sin huevo

Cuando llevaba unos pocos meses con mi dieta, una familiar mía que también estaba yendo al mismo médico naturista que yo me comentó que se había comprado un libro de recetas titulado "Los sinsin se dan un homenaje". Dijo que había probado algunas de las que venían en el libro, y le habían resultado sabrosas, dentro de lo que se puede entender por "sabroso" siguiendo una dieta más alcalinizante que otra cosa.
Me animé a comprarlo yo también porque había llegado un punto en mi gastronomía particular en el que me estaba empezando a encontrar superada. Casi todas las semanas comía lo mismo porque carecía de ideas y de conocimiento culinario en este terreno.
Así que hoy he rescatado el libro del olvido, porque últimamente el cuerpo me pide dulce y yo no puedo (ni quiero) dárselo. Me he aventurado con uno de sus postres y el resultado ha sido bastante satisfactorio. No excelente, pero sí lo bastante bien como para darte un capricho sin saltarse las restricciones.
Así que aquí dejo la receta para futuras referencias...

Flan con leche de almendras

Ingredientes
- 1 litro de leche de almendras ecológica (yo usé una en concreto que llevaba sirope de ágave en vez de azúcar o edulcorante)
-  60 grs. de almendras peladas picadas
- Una cucharadita o menos de agua de azahar (opcional)
- 4 cucharadas de harina de arroz
- Vainilla o cacao en polvo
- 2 grs. de agar-agar en polvo

Preparación

Calentar la leche de almendras. A menudo que se va calentando, echar la harina de arroz poco a poco mientras se remueve la mezcla constantemente.

Añadir el sobrecito de agar-agar en polvo y seguir removiendo durante al menos 20 segundos. La leche ha de estar bien caliente, a punto de hervir.

Repartir la mezcla en moldes individuales e introducir en la nevera (yo dejé reposar los vasitos fuera de la nevera primero, para no forzar al electrodoméstico a trabajar en exceso). Esperar a que cuajen durante 1 hora mínimo.

Espolvorear los flanes con las almendras picadas y la vainilla o el cacao en polvo justo antes de servir.



jueves, 14 de agosto de 2014

Pan de soda con harina de espelta - sin levadura, sin trigo, sin azúcar

Un amigo me dio la idea de esta receta, y la encontré por Internet con facilidad, ya que se trata de un pan típico irlandés. Simplemente sustituí algunos ingredientes por otros y listo.
El resultado fue parecido en textura y sabor a un pan de leña, con lo que está muy bueno para caprichos. A menudo sustituyo el pan a diario por tortitas de maíz, ya que una no dispone de tiempo todos los días para estar haciendo pan... ¡Pero cuando sí se dispone, esta receta es muy, pero que muy, recomendable!
Conviene alternar este tipo de pan con otros que contengan otro cereal diferente, para evitar que nuestro cuerpo desarrolle una intolerancia frente a la espelta. Yo suelo combinarlo con el pan de sarraceno, del que más adelante también dejaré la receta para compartir.

Pan de soda con harina de espelta

Ingredientes

- 250 gramos de harina de espelta
- 50 gramos de harina de centeno
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 cucharadita de sal de hierbas (o sin sal si debe suprimirse)
- 1 cucharadita de miel
- 200/250 ml de suero de leche (yo utilicé Molkesol, pero sería preferible otra cosa que no lleve edulcorante...)

Preparación

Vamos precalentando el horno a 200 ºC.

Mezclamos bien todos los ingredientes secos en un bol grande y le añadimos la miel. Mientras seguimos removiendo la mezcla, vamos añadiéndole el suero de leche poco a poco según la propia masa lo vaya pidiendo. Hay que tener en cuenta que la masa quedará algo húmeda y suelta, ya que la espelta no tiene la misma textura que el trigo al no llevar tanto gluten. 

Espolvoreamos una superficie lisa con harina y amasamos la mezcla durante 30 segundos (yo lo hice dentro del mismo bol). Le damos al pan la forma que deseemos, bien redondo o en barra.

Ponemos papel de aluminio sobre la bandeja de horno y lo espolvoreamos por encima con un poco de harina. Colocamos nuestro pan encima.

Para conseguir una corteza perfecta y a fin de que el pan pueda respirar bien durante la cocción, hacemos un corte en forma de cruz si le hemos dado una forma redonda a la masa. Si tiene forma de baguette, le haremos unos cortes transversales y espaciados a lo largo de toda la barra.

Horneamos durante 30-40 minutos.