Esta receta es extremadamente sencilla, ya que se basa en sustituir el vinagre por Molkosan, adquirible en cualquier herbolario. El salmorejo sale bastante suave de sabor, aunque similar a la receta de toda la vida. Y en cuanto a textura, queda algo líquido, pero si se prefiere con pan siempre se le puede añadir una rebanada de hace dos días de pan de soda con harina de espelta. Como siempre, al gusto del consumidor.
Yo suelo hacer el salmorejo mezclando primero el tomate, el aceite y el ajo solamente, porque en mi casa hay comensales que no siguen mi dieta, y siempre pueden echarse ellos mismos el vinagre a su gusto justo antes de comerlo. A mí me resulta más cómodo porque así no tengo que hacer dos tipos diferentes de salmorejo, uno especial para mí y otro normal para el resto. En cuanto a mí, le añado dos taponcitos de Molkosan justo antes de consumirlo, remuevo bien y listo.
Salmorejo
Ingredientes
1/2 kilo de tomates rojos
100 ml de aceite de oliva virgen extra
1 diente de ajo
Molkosan
Sal de hierbas (opcional)
1 huevo duro (opcional)
Modo de hacerlo
Lavar bien los tomates y pelar el ajo. Cortar los tomates en gajos y pasarlos por la licuadora junto con el ajo. Si no se dispone de ella, siempre se pueden pasar por la picadora y después por la batidora para triturarlos muy bien, y por último paso eliminar las pieles de los tomates pasando toda la mezcla por un colador.
Cuando la mezcla ya esté bien colada, se le añade el pan si se desea. Cortamos la rebanada en taquitos y se lo añadimos a la mezcla, y dejamos que repose todo durante diez minutos para que el pan se empape bien de la salsa de tomate. Transcurrido ese tiempo, se bate la mezcla para triturar el pan. También podría hacerse el salmorejo sin pan, para lo cual habría que saltarse todo este paso y seguir la receta en el párrafo siguiente.
Añadir el aceite (y la sal, si se desea) a la mezcla y homogeneizarlo bien con ayuda de la batidora.
Enfriar el salmorejo en la nevera.
Si se puede consumir, cocer un huevo y cuando esté listo, pelarlo, cortarlo en pequeños dados y reservar.
Antes de servir, añadirle un tapón y medio o dos de Molkosan al salmorejo para conseguir el toque avinagrado característico de esta sopa fría.
Añadir aproximadamente medio huevo duro por encima... et voilà! Listo para degustar.
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